por Larry Sayler

La piedra angular del planeamiento del patrimonio es el testamento: un “mapa de ruta” legal indicando cómo usted desea que sus posesiones sean distribuidas.  En un testamento usted también nombra a un representante personal (“ejecutor” o “albacea”) de sus propiedades. Esta persona hace un listado de sus posesiones, paga sus deudas y luego distribuye lo que queda tal como usted lo estipuló.  Si usted tiene hijos menores de edad, usted indicará quién quisiera tuviera su custodia.  (Estas son sólo recomendaciones, pero la corte procesal casi siempre seguirá los deseos de custodia expresados en un testamento).

Un testamento también provee una oportunidad para dar un testimonio o declaración final, que puede ser una expresión de fe o una declaración de amor y aprecio.  Algunas personas quieren incluir tales declaraciones, mientras que otras ven un testamento mas como un documento de negocio, y no las incluyen.  Cualquier forma es apropiada.

Si una persona muere sin dejar testamento, las leyes del estado gobiernan el desembolso de las posesiones de él o ella.  Si el muerto era casado y/o tenía hijos, el estatuto del estado determina qué parte le toca a cada uno.  En el caso de hijos menores de edad, la corte decide la custodia.  Sin un testamento, nada va a la iglesia, a un grupo misionero favorito ni a cualquiera otra organización.

Además de un testamento, el planeamiento completo del patrimonio usualmente incluye poderes jurídicos tanto duraderos como para cuidados de salud. Un poder jurídico duradero designa a alguien para cuidar de sus finanzas y otros asuntos, si usted quedara incapacitado.  Un poder jurídico para cuidados de salud dice quién tomará las decisiones de salud para usted, cuando usted no esté en condiciones de hacerlo.  También indica si usted desea que los profesionales médicos prolonguen su vida artificialmente o inicien ciertos procedimientos para mantenerlo vivo, si usted tuviera una condición terminal irreversible.

Una vez haya creado estos documentos, no olvide actualizarlos.  Ciertamente debe considerar revisarlos si tuviera cambios de vida significativos, tales como matrimonio, divorcio, nacimiento o muerte de un niño.  No obstante, usted debe revisar todos los documentos de planeamiento de patrimonio cada cierto número de años, para asegurarse de que ellos todavía reflejan sus deseos.

Ahora pasemos a algunas noticias verdaderamente buenas.  La Fundación Metodista Libre (FML), sin cargo alguno, le ayudará a pensar sobre algunos de estos asuntos y a responder sus preguntas.  Sus profesionales entrenados están ubicados de costa a costa.  Después de hablar de su situación con usted, el equipo de la FML puede conectarlo con un abogado cristiano si usted desea que se prepare un testamento.  En ese punto usted incurrirá en gastos de abogado, pero seguramente serán mucho más reducidos de lo que de otro modo serían, pues el personal de la FML ya le habrá ayudado a pensar los asuntos, a reunir información y a explorar recursos que contesten sus preguntas. El equipo de la FML se complace en ayudarle a que este proceso sea más fácil, independientemente de que usted deje o no algo a un ministerio o grupo metodista libre. También, les agradará contestar sus preguntas, aun si ya usted tuviera documentos de planeamiento ya elaborados.

Para aprender más sobre testamentos y fondos fiduciarios vaya a www.fmfgiftplan.org y seleccione “Presentación Testamentos”.  Hay una guía gratuita de Testamentos y Fondos Fiduciarios disponible que usted puede pedir por e-mail en info@fmfoundation.org.  Visite www.freemethodistchurch.org/Magazine para información básica sobre impuestos a pagar por fondos de fideicomiso (establecidos en vida) y por patrimonios.